Una operación compartida es la que cierras con otro asesor: tú tienes el inmueble y tu colega tiene al comprador, o al revés. Es la forma más rápida de multiplicar opciones —tu inventario llega a los clientes de otros y tus clientes ven más inmuebles—, pero tiene una condición: el reparto de la comisión tiene que estar claro antes de la primera visita. Casi todos los conflictos entre colegas vienen de haberlo dejado para después.
Qué hay que acordar antes
El reparto de la comisión entre dos asesores es un acuerdo entre ustedes. Por eso conviene dejar por escrito, aunque sea en un mensaje que ambos confirmen:
| Punto | Qué definir |
|---|---|
| Quién cobra a quién | Si cada parte le cobra a su cliente o si una sola cobra y después le transfiere a la otra |
| El reparto | El porcentaje de cada uno sobre el total, en número, no "lo de siempre" |
| Cuándo se paga | En el apartado, en la promesa o en la escrituración, y qué pasa si la operación se cae |
| Quién hace qué | Visitas, documentación, negociación con el propietario, notaría, crédito |
| Contacto con el cliente del otro | Que nadie contacta directamente al cliente del colega sin acordarlo |
Los cinco errores que terminan en conflicto
- Acordar de palabra. A los dos meses nadie se acuerda igual.
- Compartir la ficha con los datos del propietario. A tu colega le alcanza con el inmueble; los datos del dueño son tuyos.
- No definir qué pasa si la operación se cae después del apartado.
- Contactar al cliente del otro "solo para coordinar".
- No dejar registro de quién presentó a quién y cuándo.
Cómo lo resuelve una red de colegas
En la red de Fichai eliges qué inmuebles compartir y con quién, y la ficha que ve el colega no incluye los datos del propietario. Cada operación compartida queda registrada con sus dos partes, y las reseñas entre colegas hacen que cumplir lo acordado tenga valor. Si quieres entender el modelo completo, lee qué es una bolsa inmobiliaria (MLS). Súmate gratis a la red.
Preguntas frecuentes
¿El reparto tiene que ser 50/50?
No. Es un acuerdo entre los asesores; puede reflejar quién aporta más trabajo o quién trae el inmueble. Lo importante es que esté escrito antes de empezar.
¿Necesito un contrato formal con mi colega?
No es obligatorio, pero un acuerdo escrito y confirmado por ambos evita la mayoría de los conflictos. Para operaciones grandes, conviene algo más formal.
¿Qué pasa si el colega no paga lo acordado?
Si quedó por escrito, tienes con qué reclamar. Por eso el registro previo es más útil que cualquier reclamo posterior.

